Los cunbanos eran ortodoxamente fieles al sistema soviético, mal vestidos andrajosos, gritones y con modales grotescos daban la impresión de sentirse los consentidos del bloque socialista.
Como el Bueno y Nago tendrían de compañeros a los hijos de Fidel por un largo periodo, se las ingeniaron para poder sobrevivir entre la turba cubana de supuestos espías, que los estarían delatando por cualquier suposisción que estuviese atacando al sistema socialista.
Llegaron a la conclusión de que deberían seguir hablando en clave, en frente de los cubanos , pues estos también creían capitalistas explotadores a todo aquel que viniese de un país que no fuera revolucionario y hubiese tenido su transformación política a travez de la guerrilla, o por las armas. La consigna de ellos , era que, con la burguesía no se podía negociar, sólo por medio de las armas.
– Ellos nos creen capitalistas a todos nosotros – le explicaba Nago a su colega centroamericano – . Si no has estado en combate te suponen capitalista, por sobre todo estos cubanos que vienen del campo y han sido más fáciles de domesticar, Fidel oprime un botón y van como idiotas a hacer lo que les diga. Obsérvalos , hasta es divertido, parecieran personajes para ser instalados en una obra de teatro.
Empecemos por Alfonso, es como si estuviéramos mirando un diablillo: negrillo, chaparrón, ágil, delgado, astuto y maldoso. Además de espía, me sale por todos lados y siempre diciendo: “Yuma, yuma vas a matal canallas con esa ropa”; a Alfonso le pondremos el Diablillo. Veo en sus ojos el deseo de fusil, hace rato me hubiera matado; lleva consigo un paredón de la muerte, se fusila tres viejos por día en cada una de sus conversaciones; y a pesar de que respeto mucho al che, ya me tiene hasta la coronilla. Todo gira alrededor de lo que tengo y ellos no tienen, miran mis jeans y se ponen verde de la envidia ; se comportan como las viejillas de rosario, se dan la vuelta y te comen hasta ... No te echan brujerías, pero sí te imaginan comiéndote un poco de nudos de sus manos con la retagila de pescozones que desean meterte; lo veo en sus ojos, ese diablillo bota fuego cada vez que te mira a la cara.
El que vive conmigo, Faustino, que es el más decente, le pondremos “la Piedra”; serio, con la boca cerrada perpetuamente y los ojos en blanco, así es él. Cuando le presentas una nena; se sienta al borde de la cama y ríe para adentro, lo soporto por su extremada sencillez, lo he visto masturbándose, y he llegado a pensar que bota el semen por la boca por tratar de no demostrar placer alguno.
– A Raúl Stevenson, le pondremos la Urraca. Habla hasta por debajo de la lengua; es mentiroso, farsante y envidioso; según él, se ha volado a todas las mujeres del edificio, y pregona todas las experiencias tenidas en la cama con ellas. Ha llegado a almacenar en una cajita de pandora que tiene en la mesita de noche, gran cantidad de vellos púbicos, y dice reconocer cada una de ellas por el olor de los pelos guardados. Es, prácticamente, un degenerado.
– Extraño – dijo el Bueno – por qué se ha llegado a enamorar de esa polaca, que más bien parece la bruja del cuento de la bella durmiente; es horrorosa, su gran nariz más bien parece un falo, y así se las cree: que tiene la mujer más bella del edificio.
– La explota, ya sabes – agregó Nago –, ella tiene buenos contactos con los polacos y los húngaros; éstos le traen todo lo que él pida, es un puto. Por eso, creo que la tal sociedad sin tentaciones es mera retórica, y se acompaña de pueblos domesticados. He visto a cada uno de estos cubanos sentirse atraído por cualquier balandrán que llevan los africanos, que traen de Italia; de igual forma las soviéticas se te regalan por cualquier tiliche, y los soviéticos se convierten en tus mejores amigos, si traes música de Bonny Em. Bueno, ya sabes a quién le queda la palabra Chavelón; a aquel que se pasa celándome con todas las novias que tiene. Se parece al Chavelón de las películas mexicanas, siempre cree ser el más guapo, y es un campesino de Oriente allá en Cuba; el otro día me iba a patear el trasero porque volví a ver a su novia Mila.
–¿Te imaginas a estos cubanitos proliferándose por América Central, y pronunciando la palabra del nuevo ser humano creado en Cuba? – yo no podría soportar eso – concluyó diciendo El Bueno.
– El diablillo le cuida las novias a Chavelón y las persigue hasta la ciudad para ver si le son fieles. El otro día me topé con Mila, la Checa, que empezaba a salir con Chavelón, y cuando regresé al edificio me estaba esperando este manos gruesas para pegarme, me obligó a subir al cuarto de Mila para pedirle perdón por haber hablado con ella en la ciudad – ¿te imaginas, Bueno?
– Mira, Nago; ¿qué, no entiendes que son una sarta de idiotas con oportunidad?. No son mejores ni peores que nosotros; ellos creen en Fidel como nosotros en la religión católica, son submundos; sin embargo, tu propuesta me parece genial, y hasta literaria.
Debemos de reconocer que los hijos de Fidel se han agarrado de ese porceso histórico que manejan en esta época, y como en momento, existen gobernantes y gobernados, generales y soldados, listos y tontos, con oportunidades de superarse algunos y, otros que viven en las cárceles desde que nacen, no podrán entender su delito , si su estado normal es ser como su padre: “ un hijo de caco”. De todas formas si algo tienen estos hijos de Fidel, es lealtad.
El destino es claro – continuó diciendo – estaremos con los hijos de Fidel por cinco años y a eso se le tiene que dar una fórmula de sobrevivencia. – Esto será como una pequeña obra de teatro – agregó el Bueno.
Así lo entendí el otro día que observando cómo el Diablillo se encontraba en brama y desvariaba hablando de mujeres cada vez que podía; yo al enterarme, le ofrecí presentar unas mujeres que querían un encuentro con extranjeros, una de ellas era bien puta y se cogería lo que le pusieran por delante.
Alfonso esta noche veo a unas mujeres – le dije – y una de ellas quiere conocerte.
– ¡Coño!, tú me estás jodiendo, asere.. no lo creo, hasta que lo vea no lo creeré.
– Bueno, sólo tienes que hacer una cosa, ayudarme a que se introduzcan por una de las ventanas del cuarto que queda en el primer piso; ya yo corté una de las rejas y no se nota, cuando esté bien oscuro, quiero que les ayudes a trepar; no es nada difícil, sólo que tienes que estar viendo desde afuera, a ver si alguien se acerca, para que silbes.
Bien, las mujeres, que para otros eran prostitutas, llegaron a eso de las nueve de la noche, cuando la gran mayoría estudiaba; el diablillo se agarraba el bate y decía: – Coño a ésta la parto en dos.
Las dos estaban pasadas de guapas, y más podía la curiosidad de hacer el amor con dos extranjeros, que lo guapos que pudiesemos ser.
– Nago, aquí están – dijo el Diablillo. Nago las agarró de la mano y halándolas rápidamente las metió en la habitación.
El Diablillo corrió por la calle, como un verdadero demonio, brincaba y gritaba: – ¡Coño! ¡esto es un sueño!, ¡al fin!, ¡al fin!
Dio la vuelta corrió por el pasillo de unos veinte metros de largo y dos de ancho, oscuro y frío; saltó como un grillo y llegó al asecho, se postró frente a la puerta y: –¡abre, coño que tengo el bate partío!
– Te presento a Sbieta y Lariza – dijo Nago, esperando que la que le tocaba al diablillo no se fuera a asustar, con la imagen del negrillo bandolero. Sbieta es mi amiga, y tú y Lariza pueden conocerse –. Nago puso la música y abrió una botella de vino. Sbieta traía una flor de girasol en la mano, que se la obsequió a este.
El diablillo lo miro de reojo.
– ¿Chico, no me digas que eres maricas, también?.
– No seas tonto, acá las mujeres le dan flores a los hombres.
Tras vino, danza y besos, los cuatro se fueron a la cama, el diablillo tenía tanto depósito en sus testículos que duró su buen rato eyaculando, y aún así los ojos se le perdían en su frente. De veras que parecía todo un diablo haciendo el amor. Nago, en cambio, paso más de tres horas hablando con Sbieta besándole todas las su dama.
– Me orino – dijo Larizza,¡y cómo hago!
– Sal por la ventana, y rapidito vuelves – sugirió Sbieta.
Aquel fue el peor de los errores, pues dos rusas de aquellas campesinas cuentatodo, que pasaban por ahí, y en el preciso momento, al ver que la dama salía a orinar de un cuarto de extranjeros, corrieron como si estubieran asaltando a alguien, y en minutos todo el cuarto estaba rodeado de estudiantes y policías.
– Salgan de ahí, sabemos muy bien que tienen dos mujeres, Nago – gritaba el comandante del edificio: – ¡De inmediato salgan !.
Ya al rato, Nago y el Diablillo decidieron abrir la puerta y el comandante, con dos policías, entraron y agarraron a las soviéticas, que se escondían debajo de una de las camas. Las cogieron del brazo, las sacaron; así como a los dos pecadores, y en fila india se los llevaron por el pasillo. A ambos lados se habían presentado unos cien estudiantes del edificio, mirando la escena como si fueran puros y legítimos delincuentes.
Posiblemente a las soviéticas las ficharon, pero a Nago y compañía, la mala fama de ser promiscuos, el diablillo, por ser cubano, no sufrió gran cosa, pero Nago fue perseguido por sus profesores como a un vagabundo. En adelante, para obtener una mejor calificación , debería responder con más exactitud que los demás.
– Oye, Bueno ¿te contaron lo que me pasó el otro día?.
– Sí, - Nago, estos imbéciles creen que somos como ellos, dicen que nuestra tarea es sólo estudiar. El otro día me metí en un hotel y tuve que darle diez rublos al guarda para poder entrar. Esta es la misma verga que allá, si tienes para comprar la conciencia de alguien, el precio te lo dan de inmediato. Además, cuanta mujer de ellos vean andando contigo, será fichada; más aún si viene de campo y no tiene liderasgo comunista. Tienes que aprender a hacer todo a escondidas, y preferiblemente con aquellas que te pueda llevar a su casa.
La rutina en el edificio era agotadora: las mismas noticias, un único canal, una única emisora de radio, la estatua de Lenin por todos lados y todo mundo espiándo.
El único día en que la libertad se asumía como un derecho, era en año nuevo; cuando todos fornicaban con igualdad; la borrachera se pasaba de cuarto en cuarto, y hasta los más estudiosos se tomaban sus vodcas. Aparte de eso, la misión de los soviéticos era hacer de los becados los mejores profesionales del mundo, más si se trataba de estudiantes provenientes de países capitalistas.
Entre los profesores que daban las clases figuraban, catedráticos, académicos y reconocidos científicos a nivel mundial. Una cátedra de uno de esos maestros valía una fortuna en un país capitalista; así preparaban grandes figuras científicas desde la URSS.
La cultura soviética, plantada por el Leninismo, enamoraba a quienes deseaban ser famosos científicos, y con el paso del tiempo muchos graduados volvían a realizar sus sueños con un dotorado. El tiempo te iba atrapando y te consumías en el deseo del saber. Dios se quedaba al principio para las plegarias, y después para el olvido. El deseo del saber y aplicar la lógica, provocaba un cierto distanciamiento con la escuela religiosa latinoamericana: “ la cultura católica”, que te hacía tímido y respetuoso ante las cosas espirituales; el tema de todos los días en la gran sociedad de los 80 en aquella sociedad , era aprender todo lo posible con la verdad que dictaban sus libros, y el metodo científico que demostraba su relalidad.
Así, los latinos se iban hermanando por medio de temas y tertulia, que invitaban a conocer la verdad de lo acontecido en cualquier hemisferio del mundo. La idea era saber y llevar la respuesta; los cubanos eran los más ansiosos en ese tema, buenos lectores y críticos de la ignorancia. Eran hermanos, que a veces, no se sentían latinos por el comportamiento ignorante del resto de los demás; pero llevaban consigo la esperanza de que algún día ellos serían entendidos; si el Che no había sido cubano. ¿Qué diferencia podría existir entre ellos y el resto de los hermanos latinoamericanos?; el Che andubo con Fidel y fueron los padres de la revolución .